
DATOS TÉCNICOS SALIDA
Salida de 18,09 Km.
Tiempo real de pedaleo 1h 27min 53seg
Velocidad Media 12,3 Km/h
Velocidad Máxima 43,7 Km/h
Altitud positiva acumulada 530 m
Tiempo total de la salida 1h 57min 03seg
Tiempo real de pedaleo 1h 27min 53seg
Velocidad Media 12,3 Km/h
Velocidad Máxima 43,7 Km/h
Altitud positiva acumulada 530 m
Tiempo total de la salida 1h 57min 03seg
Ruta Recorrido por la Molsosa...
Paradas Para decidir camino, para abrir nuevas sendas, para preguntar a los aldeanos, para hacer fotos, para inflar corcel de Truji...
Después de varias generaciones combatiendo juntos dejando a su prole en el hogar, los espartanos por primera vez han cogido sus bártulos y a sus respectivas familias y han partido en busca de nuevas aventuras y nuevas conquistas en las tierras lleidatanas de La Molsosa, utilizando la casa rural de Molí d’Enfesta como base de operaciones. Para tan glorioso acontecimiento, han acudido los espartanos Mosquito, Isa, 6Q y Truji, con sus leonas y vástagos; convirtiendo estos días en una experiencia inolvidable.
Todo estaba planeado desde hacía tiempo y se fueron llenando poco a poco las alforjas de sus carromatos para acudir a estas jornadas de lujuria, jolgorio y perversión. Todo el ambiente estaba algo turbio durante estos días debido a los escapes de metano provocados por la calçotada realizada. Dicen los habitantes del lugar que nuestros aposentos levitaban por la noche.
Solo salieron a batallar con sus corceles un único día los espartanos Mosquito, Isa y Truji, mientras 6Q se quedaba a cargo del resto del grupo y preparando el fuego para el gran banquete. En esta salida corta, aunque no por ello poco emocionante, pudieron comprobar in situ, como los lugareños rendían pleitesía ante la sola presencia de estos valerosos guerreros. Incluso tuvieron que abrir nuevas rutas de comunicación por senderos que hacía siglos no se podían transitar debido a las batallas de tiempos pasados. A partir de este día los habitantes de estas tierras no podrán olvidar el gran favor que les hemos hecho al abriles de nuevo estos caminos.
Aunque la intención de los platicos en el Stage de La Molsosa consistía en la salida diaria por estos terrenos inhóspitos, deshabitados y olvidados de la mano de Dios, las largas y copiosas bacanales que se daban cada día hasta largas horas de la madrugada, impedían a esta tribu el hallarse en condiciones mínimas exigibles para batallar, conquistar, descubrir cada día al amanecer. Por ello sólo pudieron cabalgar al alba en una ocasión, pero fue la recompensa a tanta logística que se había preparado para la ocasión…
El resto de las jornadas transcurrió feliz entre incursiones a pata por las aldeas de alrededor en busca de víveres y productos de primera necesidad, chapuzones en las charcas de la Posada en la que nos alojábamos, partidas de badmintong, básquet, ping pong y otros deportes plebeyos en los que demostrábamos nuestras artes inmaculadas y nobles
Todo estaba planeado desde hacía tiempo y se fueron llenando poco a poco las alforjas de sus carromatos para acudir a estas jornadas de lujuria, jolgorio y perversión. Todo el ambiente estaba algo turbio durante estos días debido a los escapes de metano provocados por la calçotada realizada. Dicen los habitantes del lugar que nuestros aposentos levitaban por la noche.
Solo salieron a batallar con sus corceles un único día los espartanos Mosquito, Isa y Truji, mientras 6Q se quedaba a cargo del resto del grupo y preparando el fuego para el gran banquete. En esta salida corta, aunque no por ello poco emocionante, pudieron comprobar in situ, como los lugareños rendían pleitesía ante la sola presencia de estos valerosos guerreros. Incluso tuvieron que abrir nuevas rutas de comunicación por senderos que hacía siglos no se podían transitar debido a las batallas de tiempos pasados. A partir de este día los habitantes de estas tierras no podrán olvidar el gran favor que les hemos hecho al abriles de nuevo estos caminos.
Aunque la intención de los platicos en el Stage de La Molsosa consistía en la salida diaria por estos terrenos inhóspitos, deshabitados y olvidados de la mano de Dios, las largas y copiosas bacanales que se daban cada día hasta largas horas de la madrugada, impedían a esta tribu el hallarse en condiciones mínimas exigibles para batallar, conquistar, descubrir cada día al amanecer. Por ello sólo pudieron cabalgar al alba en una ocasión, pero fue la recompensa a tanta logística que se había preparado para la ocasión…
El resto de las jornadas transcurrió feliz entre incursiones a pata por las aldeas de alrededor en busca de víveres y productos de primera necesidad, chapuzones en las charcas de la Posada en la que nos alojábamos, partidas de badmintong, básquet, ping pong y otros deportes plebeyos en los que demostrábamos nuestras artes inmaculadas y nobles


Abriendo caminos


En plena faena

En esta zona habitan grotescas criaturas

La ruta y el perfil...




































