DATOS TÉCNICOS SALIDA
Salgo a corrrer como opción B.
La opción A era salir en BTT, pero al comprobar que me había quedado sin líquido de frenos en la rueda delantera, no me quedó más remedio que cambiar de opción.
Barajé remotamente salir en BTT con la veteranísima EPIC, pero son años de sequía a lomos de este viejo corcel, y las posibles averías eran más que una posibilidad remota.
Otra opción que barajé fue el rodillo, pero la verdad que tampoco me apetecía volver a hacer de hamster, más cuando el clima fuera acompañaba.
Así que la opción de correr cogió fuerza poco a poco.
De principio tampoco estaba muy entusiasmado con la idea.
Pero el hecho de no haber hecho ninguna carrera esta semana, decantaba la balanza de las opciones hacia este lado.
Así que me disfracé, sin unas ansias locas por salir, calenté sin mucho entusiasmo, y me lancé a la calle buscando en mi mente la ruta idónea para un día de dudas.
Pensé en las rutas típicas de 10 km por el río, sencilla, llana, sin complicaciones. Pero sólo estaría una hora y un domingo hay que tener algo más de carga que una sola hora.
Pensé en la dura subida al PuigVentós, de un pelín más de una hora, pero tampoco me ultra motivaba esta ruta.
Por fin una idea fue tomando forma en mi cabeza, ¿porqué no subir a Esparraguera por los Blaus y bajar por los huertos?
Dicho y hecho, una vez mi cerebro se adaptó a la propuesta, me lancé con ritmo tranquilo, tampoco llevo mucha carga de carreras este año y no es plan reventarse.
Pero al dar mis primeros pasos y recorrer los primeros 2km me doy cuenta que por la noche debía haber caído una gorda, pues todo estaba inundado de agua.
No sólo las zonas de campo que dejaba a los lados, sino que el mismo asfalto estaba totalmente mojado y con algunos charcos de grandes dimensiones.
Así que una vez pasada la Colonia Sedó, y antes de coger la riera que me dejaría en los Blaus, me decido a subir por la carretera, donde no encontraría charcos ni barro.
Y así es como chino-chano llegué a Esparraguera por carretera sin mucho esfuerzo, la verdad.
Sin duda esta carretera y su desnivel son el adecuado para no desgastar mucho a un atleta de mi nivel.
Y una vez en Esparraguera, en la Iglesia Mayor, sólo había completado 4km, por lo que no quería regresar aún.
Que mínimo que hacer 5km para que al retornar hubiese completado 10km.
Y así es como seguí ascendiendo hasta la salida de Esparraguera por el desgüace.
Y es aquí donde me decidí a luchar contra mis demonios internos, contra el viejo que llevo dentro.
Me propuse un reto a mí mismo, a intentar superarlo.
El reto consistía en seguir sumando kilómetros, tantos como para llegar a Collbató.
No tenía claro si subir a Collbató serían otros 2 ó 3 ó 4km, pero me lancé con todo el coraje e intención de conseguirlo.
El problema no radicaba en conseguir llegar a Collbató.
Yo tenía claro que llegaría sin problema alguno.
El tema es que después tenía que desandar el camino andado y quizás eso significaría demasiados kilómetros para mis piernas, sin estar estas muy entrenadas en los últimos tiempos y siendo la travesía en su mayoría por asfalto, mucho más lesivo para las articulaciones que ir por pista de tierra.
Y sí, lo conseguí, sin problema ninguno llegué a Collbató, que al final fueron 3,5km de más.
Ahora, con unos 8,5km en las piernas, me faltaba completar otros 8,5km de regreso.
Y así poco a poco fui desandando mis pasos y completando la ruta sin mayores complicaciones.
Cierto es que en el último kilómetro mis piernas empezaron a dar alguna mini muestra de cansancio, pero mínimo.
Y así es como superé el reto sin mayor problema, superando mis barreras mentales que siempre tratan de protegerme de los esfuerzos elevados.
Auhhh, auhhhh, auhhh.
La ruta y el perfil...


