Salida sin mucho tiempo.
Dejamos el corcel y nos calzamos las chanclas.
Corremos un rato y para casa.
La fascitis no se nota hasta casi el final de la salida, aunque por la noche se deja notar algo más, ya en mi castillo.
La ruta y el perfil...
Salida sin mucho tiempo.
Dejamos el corcel y nos calzamos las chanclas.
Corremos un rato y para casa.
La fascitis no se nota hasta casi el final de la salida, aunque por la noche se deja notar algo más, ya en mi castillo.
La ruta y el perfil...
Hoy no tenía especial ganas de salir.
Pero para un Rey no hay discusión posible en la defensa de su territorio.
Así que, me gustara o no, tenía que salir.
Y ya en faena, no quería grandes esfuerzos.
Pero mira lo que son las cosas.
Subiendo los Blaus, va y me da por subir la rampa del 25% que lleva desde la mitad de los Blaus hasta la mitad de los Italianos.
Y dicho y hecho me la subo del tirón.
Ni recuerdo cuando fue la última vez que la hice de subida.
Ni recuerdo cuantas veces antes la había hecho.
El caso es que me la crují, pese a que llevaba el culito hecho agua pensando en su dureza.
El resto ya fue un paseo tras la gesta.
La ruta y el perfil...
Hoy salgo con un propósito.
La Cadireta de Sant Pere de Riudebitlles.
Pero el destino no estaba de mi parte en esta ocasión.
La mañana gélida, pero mis ganas eran totales.
Los kilómetros caían y cada vez estaba más cerca.
Hasta que a 8 kilómetros de la Cadireta, una veda de caza de jabalí, impidió mi propósito.
El turó que tenía que atravesar por senderitos estrechos, estafa atestado de cazadores armados hasta los dientes.
Viendo aquel plan, y yo solo, con mi espada como única arma, decidí dejarlo para otro día.
Y así es como me quedé sin conseguir mi propósito de la jornada.
A pesar de eso, la ruta estuvo bien y me divertí.
Un gel y unas almendras con pasas fue todo mi almuerzo.
Nos volveremos a ver Cadireta, dalo por seguro.
La ruta y el perfil...
Hoy, sin muchas ganas, salgo a surcar mis mundos.
Todo está tranquilo, calmado.
El espíritu de mi paz interior reina en Esparta.
Los enemigos hace meses que no dan muestras de su presencia.
Sin duda, la Navidad, el frío y el COVID han aullentado a los malotes.
Mi escudero fiel Vicente, ha sido operado de su brazo.
Cayó en una emboscada de orcos años atrás, y sus lesiones nunca sanaron del todo.
Finalmente ha pasado por el curandero del reino para que le hiciese un buen remedio.
En un par de meses espero tenerlo de nuevo combatiendo a mi vera.
La ruta y el perfil...