lunes, 12 de octubre de 2020
POR LA SERRA DE CUL DE PORTADORA...
domingo, 11 de octubre de 2020
CON BARRO, A LA ANTENA DE PALLEJÀ...
Salimos de Olesa 1 BICIA2 y 2 Platicos.
Objetivo, mostrar a Vicente la Antena de Pallejà.
Pero no en la versión fácil que Siscu tenía en mente.
Se trataba de mostrar el camino más duro.
Esta noche llovió, lo que dejó las pistas, senderos y trialeras magníficas.
Sólo algún charco y tramos de barro que hemos superado no sin algún resbalón.
Vicente iba algo falto de entreno, pero a un tigre le enseñas sangre y ataca.
Variación de Mosquito en Font Pineda, para evitar la valla que nos encontramos la última vez.
Sin duda hemos gozado de lo lindo, incluso de las rampas de subida técnicas.
Como anécdota, el plato grande de Mosquito sigue saltando.
Pese
a ello, de regreso a podido ponerlo, y con suma delicadeza podía
apretar para no perder al poderoso y mentiroso Vicente, que siempre te
dice al oído, YO YA NO PUEDO MÁS, pero de repente, aparece con el
cuchillo entre los dientes.
El barro de la zanja infinita nos ha dejado los chapelis tal cual...
Aquí es donde los espartanos nunca fallan...
Gozando en la Antena de Pallejà tras el sufrimiento de algunos...
jueves, 8 de octubre de 2020
PAJAREANDO...
Salimos al atardecer con las ilusiones puestas en manos de Vicente.
Hoy, ha tomado una difícil decisión, ser el comandante en jefe de la expedición.
Y todo ha sido maravilloso hasta el kilómetro 1.
En este punto ya estaba alejándose de su propia ruta marcada, marchándose hacia el rio.
Mosquito, atento a la jugada, rápido le ha corregido el rumbo.
Y de nuevo, volvemos a estar en ruta, la gran ruta de Vicente.
Como es de esperar y lógico, Vicente estaba pletórico.
No siempre se comanda una expedición importante asumiendo el rango de Director de Orquesta.
En el kilómetro 3, de nuevo se ha salido de la ruta que tenía en mente.
De nuevo Mosquito le endereza el rumbo y lo pone enperspectiva.
En el kilómetro 5 vuelve a perder el norte, pero también el sur, el este y el oeste.
Decidimos parar para retomar el rumbo de nuevo.
Finalmente, compungido y entre sollozos infantiles, Vicente cede el mando de la expedición a Mosquito.
Desde este momento y hasta nuestro retorno victorioso, Mosquito enseña el arte de guiarse entre los matojos, las piedras y las estrellas al bueno de Vicente.
Para la próxima vez, Vicente deberá aplicarse mejor o suspenderá la materia de navegación y posicionamiento en la tierra.
Como anécdota indicar que en un momento bajando el Bosque del Telégrafo, Mosquito casi cae de su montura, y Vicente, por simpatía, casi también.
martes, 6 de octubre de 2020
AL ANOCHECER, CACO POR MONTSERRAT...
De día salimos, de noche regresamos.
Día diferente, reto diferente.
Dejamos los corceles por un día.
Nos calzamos las alpargatas y a descubrir.
Ruta de altos vuelos.
Ruta de vistas impresionantes.
Ruta muy chula que nos deja boquiabiertos.
Intención de llegar al Refugio de Vicens Barber, pero en algún punto nos desviamos del camino.
Da igual, la ruta es espectacular.
Vicente practica patinaje todo el camino.
Sus alpargatas no dan el nivel mínimo exigido.
De retorno, el sol se oculta.
Cae la noche y se cierra la iluminación bajo el frondoso follaje.
Tiramos de antorchas para poder avanzar.
Apresuramos el paso corriendo a tramos cortos.
En un moomento concreto, Vicente tropieza con una miga de pan y se tuerce el tobillo.
Pero a pesar del dolor, él es espartano, así que decide seguir caminando.
Mosquito ya se temía lo peor, cargar con un peso muerto sudado 3 ó 4 kilómetros.
Menos mal que Vicente no cayó en la cuenta, sino me desloma vivo.
Retornamos al punto de partida tras sorprender a una jauría de jabalís.
La aventura ha sido muy provechosa pese a los contratiempos sufridos.
jueves, 1 de octubre de 2020
GOZANDO CON LAS TRIALERAS...
Salimos de nuevo Vicente y Mosquito, por segundo día consecutivo.
Vicente dice no encontrarse del tod recuperado de la batalla de ayer por el rio.
Así que buscamos una ruta divertida, pero sin excedernos en la velocidad.
Los senderos y trialeras rotas se suceden.
Aquí es donde los espartanos gozamos, y Vicente llega al éxtasis.
Ritmo tranquilo pero con un objetivo muy claro, superar todas las trampas del camino.
Y passan la prueba con nota alta.
El problema de hoy es la rueda delantera excesivamente inflada de Mosquito, que le hace llevarse algún que otro susto, aunque sin llegar a lamentar ninguna caída.
Su pericia , sin duda, le evita besar el suelo.
Pertrechados de antorchas, nuestras salidas comienzan a ser bastante nocturnas a medida que los días se acortan.







































