Valientes guerreros Vicente, Alejandro de la Pampa y Mosquito...
Hoy, mientras la mitad de las tropas del reino estaban en la Portals, la otra mitad estaban en la Cursa por excelencia del Concello, la Cursa del Corte Inglés, y esta es la 38a edición... Nos presentamos 3 guerreros de Esparta con ganas de combate y a fe que lo dimos... Sólo un contratiempo tuvimos, Alejandro, el Niño de la Pampa, tuvo desde el mismo inicio de la rellerta, un dolor en una de sus rodillas que a la postre nos marcaría el ritmo medio final, pues en lo más alto del combate, en Montjuic, cuando sólo faltaba bajar y apretar los últimos kilómetros, éste ya no podía de dolor y bajó el ritmo de forma ostensible para poder sobrellevar los ataques que nos llegaban desde todos los flancos... Vicente y Mosquito, que en este tramo final siempre sacan sus mejores artes de combate, tuvieron que hacer de escolta para el Niño de la Pampa, y eso les menguó en demasía lo que a la postre hubiese sido, sin lugar a dudas, un muy buen tiempo... Pero por encima de los retos personales, en Esparta reina la regla suprema en la que nunca se abandona a un compañero herido en el campo de batalla, y así es como obramos, llevándolo en bolandas hasta la misma trinchera de meta... Nuestro júbilo fue, no obstante, total, y es que conseguimos bajar de los 6 minutos el kilómetro, cosa que se hace difícil cuando miles de almas te rodean por todos los flancos y complican tu avance...
La mañana comenzó tomando un brevaje de un caldero mágico para ir cogiendo energía...
Quedaba poco para el inicio de la contienda...
El Niño de la Pampa y Mosquito estaban listos para el combate...
También lo estaba el alumno aventajado Vicente...
Como era de esperar, los tres sonreían instantes antes de la lucha...
Hoy Vicente tenía ganas de combatir a pelo, sin armas, descalzo en la arena, con los ojos vendados, y así es como se han lanzado hoy a la batalla... Mosquito ha tenido que apretar los dientes durante más o menos la mitad del recorrido hasta que su cuerpo serrano ha dicho ¡¡basta!!... En ese momento ya no podía apretar más, sus pulsaciones rozando peligrosamente las 170ppm mientras que las de su camarada a penas se asomaban a los 155ppm, y así es difícil mantener 8 km... Cuando su corazón y su cuerpo, incluida su mente, han dicho ¡¡fin!!, estaba en el límite del esfuerzo, y a pesar de eso ha continuado sin dejar de combatir hasta el final... Por el contrario Vicente iba fresco como un geranio en primavera, le sobraba savia para rato, así que se ha permitido exprintar un par de rampas más que su Rey para no aburrirse... Donde las dan las toman, dice el refrán, y eso es lo que Mosquito tiene ahora en mente, algún día su venganza será cruel como lo ha sido hoy el escudero Vicente para con su Rey...
Hoy no iba a ser un día como otro domingo cualquiera... Se olían tiempos de cambio... El aroma de la mañana desprendía un edor diferente... 10.000 ejércitos partimos juntos desde Sant Boi en busca de Libertad, no todos la alcanzamos... Nuestro grupo, compuesto por 9 aguerridos tambolirelos del Bruc, nos engalanamos con nuestras mejores prendas, prendas pensadas para la batalla... Y tuvimos batalla, mucha más de la que nunca jamás soñamos... La historia contará que 9 valientes soldados lo dieron todo en el campo de batalla, dejándose la piel cada uno de ellos... La Historia contará que los 9 gladiadores volvieron a casa, no sin rasguños, no sin heridas...
Aquí reza el papiro en el que los alguaciles de la zona indicaban la necesidad de acudir al combate por la Libertad de Esparta a todo joven o adulto capaz de sostener una espada en su mano...
De izquierda a derecha: Jesusito, Mosquito, Vicente y Mazinguer. Eran
los más madrugadores, en el aire ya se respiraba el ambiente y la
sangre...
También Brunetti llegó presto y raudo al encuentro...
Algunos de los Powers-Rangers reunidos practicaban estrategias de combate hasta el último momento...
Los Power-Rangers, uno a uno, desfilaron por la pasarela Cibeles. Más tarde se añadirían el resto de expedicionarios...
Preparados en las trincheras, agazapados del enemigo, tan sólo esperaban que los cañones silbaran sobre sus cabezas para salir a combatir en el noble arte del cuerpo a cuerpo...
Y encabezados por los espartanos, se lanzaban cánticos a los 7 vientos para que el enemigo temiese que las ordas enemigas eran más numerosas...
También sus danzas exóticas subían la moral de la tropa...
No había miedo, había impaciencia...
Parecía que nunca llegaba el momento de saltar a la palestra con nuestras espadas...
Los 9 integrantes de Esparta posaban así de naturales antes de la contienda final...
Algunas de las trampas que nos dejó nuestro enemigo en el camino, donde muchos de nosotros perecimos o resultamos gravemente heridos...
Ascendiendo a la cima 1...
Ascendiendo a la cima 2...
Aquí nuestro enemigo dinamitó un puente de nexo entre dos lodazales, punto estratégico de paso obligatorio para nuestras tropas. No dudamos los espartanos en sacar nuestra valentía y fuerza para sostener las columnas del puente mientras ayudábamos a cruzar a toda la tropa, incluso ensangrentados por el duro combate, como se muestra en la imagen la pierna de Brunetti...
En esta difícil prueba se ve a dos intrépidos peludos pasando por encima de unos neumáticos sucios...
Estos puentes albergan muchos peligros, por eso nuestro paso es sigiloso como se puede apreciar en la siguiente filmación...
Aquí tubimos que hacer rapel y grimpaje para ascender a las colinas nevadas de Orud-Gundur, para evitar las emboscadas enemigas en el camino principal...
La cima de Orud-Gundur no es un escollo para los espartanos...
Todos los que este día luchamos, esperábamos nuestro momento, nunca pasábamos unos encima de los otros...
Aquí retozábamos en una charca cual gorrino feliz, mientras entrevistábamos a un espartano en tan señalado día...
Los obstáculos se sucedían uno tras otro, y se iban superando sin piedad. Aquí vemos a los aguerridos Javitxu y Ramontxu superando las trampas arbóreas del camino...
En esta ocasión se trataba de cruzar a nado una ciénaga repleta de cocodrilos ambrientos de sangre...
Explosión de júbilo al ver que todos los integrantes de Las Pelúas pasaron la charca...
La masa nos aclamaba y nosotros respondíamos a ese calor...
Ya prácticamente con la batalla finalizada y casi ganada, la exaltación, la algarabía y la euforia se habían contagiado a todo nuestro ejército. Nunca olvidaremos a aquellos que dejamos en el camino luchando a nuestro lado...
Durante toda la jornada los espartanos amenizaban la contienda con sus cantos y danzas tribales, y aquí podéis observar un par de fragmentos inéditos...
Otro fragmento del baile de las Pelúas...
En esta charca las Pelúas disfrutaron a tope de la fiesta...
Resumen de la gran batalla a vista de pájaro...
Ya al término de la contienda, Brunetti presumía de su trofeo, arrancado cruelmente de las manos de un enemigo en su lecho de muerte...
Al final de la gran batalla hubo jabalí para todos los supervivientes, sólo unos 300 de aquellos 10.000 que partieron al alba consiguieron su meta. Aquí, degustando unas delicatessen de la zona...
También Mosquito se hizo con su galardón tras el combate...