Hoy, por fin, tras más de 2 meses sin poder gozar de mi potranco, lo he sacado a pasear.
Cantando coplas al Niño de Dios íbamos cabalgando al fresco de la mañana.
Los -2ºC han estado próximos y se dejaban notar en la plebe.
Por suerte Caballo y Rey iban bien pertrechados de las prendas necesarias para calmar el tiempo en sus carnes.
LYNKS se ha comportado como la Diosa que es, también gracias al jinete que llevaba a lomos.
Así que hemos degustado una magnífica y fresca mañana de diciembre.
Ya en el Puigmadrona, sonrientes y felices de la gesta conseguida...
La Lynks se ve preciosa al contraste de la torre soleada...
Las brumas del amanecer, dejaban una estampa del imperio inimaginable...
Pero
la mañana no iba ha acabar así, sin más. Un pretoriano de escasos
modales, a la altura del Puente del Diablo, agachado, con el hojaldre al
aire mirando pa Cuenca, se desacía del lastre de la noche anterior sin
pudor, sin vergüenza. Por Dios, que imagen. Espero que mi retina procese
pronto esta imagen y la borre de mi memoria...
ParadasPara reunirnos con los Martorell Bikes, para cambiar eslabón 2 veces a Pirri, para reagruparnos, para almorzar, para hacer fotos...
Valientes guerrerosPirri, Hyper Jonhy, Black Elck, Mopu (en coche) yMosquito...
Hoy tocaba cumplir con una tradición ancestral bien arraigada desde hace lustros en la todo poderosa Esparta.
El Almuerzo Fin de Temporada de los Martorell Bikes se ha convertido ya en un ritual.
Y como no podía ser de otra manera, hemos cumplido con creces con esta celebración.
5 jinetes oscuros hemos surcado el amanecer de un nuevo día.
5 caballeros andantes han desafiado a la fria mañana de invierno.
5 trovadores de la Tierra Santa hemos mancillado el terreno con nuestros potrancos.
5 valientes guerreros pertrechados de sus mejores escudos hemos salido a dejarnos la vida.
Aunque uno de ellos hacía olor a gasolina, se le puede incluir en el quinteto por su afán y puntualidad incontestable al evento.
La jornada ha comenzado con unas curas de primeros auxilios.
El
corcel de Pirri presentaba una herida por protusión abierta en la
cadena de impulsión de sus herraduras que le impedía dar dos pasos sin
dolor.
Las
artes oscuras de Mosquito y su extensa esperiencia en quirófano, han
dado la vida al animalico, que ya se veía apartado de la expedición de
forma prematura.
En
el camino, pactos, tratados, negocios, conversaciones secretas, todo lo
que es obligación entre dos pueblos que se respetan y se apoyan.
Como
ejemplo, el Puente del Diablo, antaño baluarte de la fortaleza de los
Martorell Bikes, ha pasado a los dominios de Esparta, que lo
reconvertirá en la puerta de entrada de productos procedentes de
Oriente.
Ya en la Posada de San Sadurnios, nos hemos dejado llevar por el deleite, por el goce, por el disfrute.
Hemos dejado salir a flote nuestro más primitivo instinto animal, dándonos un atracón.
En la mesa no faltaba de nada, ni sobraba tampoco.
Las botellas de elixires prohibidos, rellenaban nuestro buche, y se amontonaban en la mesa a capazos.
Las carnes, las hierbas y otros elementos comestibles, se sucedían como si de un pase de modelos se tratase.
Válgame los clavos de Dios, que bueno estaba todo.
Y tras el Goce, la Partida.
Y tras la Partida, la Despedida.
Colorín Colorado, otros Almuerzo que nos hemos pegado.
Mosquito, minutos antes de llegar al punto de reunión, enviando mensajes secretos que sólo su receptor/a podrá entender.
Aquí,
tratando de salvar la vida al rocín de Pirri entre gasas, vendas, olor a
alcohol 99% y gelocatil de 1 gramo. Pero no temáis, jóvenes lectores,
Mosquito no andaba lejos y pondría fin al sufrimiento y padecimiento de
este bello potrillo..
Los 4 jinetes que cabalgaban alejados de la gasolina, posan desenfadados y naturales ante los paparazzi.
Antes de la llegada de Mopu, y de la llegada de los alimentos y licores...
Pero no tardaría mucho en alegrársenos el corazón, los comestibles empezaban a llegar a carretadas...
Cuando Mopu hizo acto de presencia, una sombra oscura ensombreció a los comensales, pero no por eso dejamos de jalar y beber...
En
esta instantánea, se observa claramente porque la autoridad antaño de
los Marrorell Bikes sobre las Tierras vecinas, es ahora sólo un recuerdo
vago del tiempo, un susurro casi imperceptible. Sólo Mopu, el más joven
de los Martorell Bikes, y Mosquito, rinden pleitesía al reportero de la
ajencia EFE que quería retratar el momento. El resto, como lobos
hambrientos, como si nunca hubiesen probado bocado, no levantaron la
vista de las bandejas...
Pero
como no podía ser de otra forma, un brindis para cerrar otro año de
alegrías para estos guerreros de la montaña, que cabalgan el horizonte
desde el amanecer y hasta el ocaso...
Mopu
nos sorprendió a todos con un yelmo que bien le podría haber costado la
muerte, al posar de esta guisa con el emblema de Esparta. Pero hoy no
era día de hacer sangre del árbol caído, y todo ha pasado como una
anécdota más...
Y para finalizar el jolgorio, a los licores y postres, que a alguno le han dejado de esta guisa...
Disfrutando en la charca, como gorrinos, ya de regreso a nuestra tierra...
Mosquito disfrutando de los senderos del AVI...
Pirri luciéndose por los senderos del AVI ante la estupefacción del público asistente...