FC Media (Mosquito) 129ppm
FC Máxima (Mosquito) 161ppm
FC Zona 1 (89-105ppm) 10%
FC Zona 2 (106-123 ppm) 21%
FC Zona 3 (124-141 ppm) 28%
FC Zona 4 (142-158 ppm) 34%
FC Zona 5 (159-177 ppm) 0%
Valientes guerreros Corsarios (Charlitán, Manuel y Serginho), Vicente y Mosquito...
Reencuentro de Corsarios y Platicos.
El motivo era celebrar por lo alto la nueva adquisición del que antaño fuese, Príncipe de Bequelar, alias Charlitán.
Charlitán ha adquirido un joven corcel que las pasará magras en su compañía.
Cuando
Mosquito ha montado al semental, éste ha experimentado la paz interior a
sabiendas que quien lo monta tiene el temple necesario.
Y
como dice aquella famosa película que llevaba por título, "Los hombres
que susurraban a los caballos", esta vez ha sido el jamelgo el que ha
susurrado a Mosquito, -Por Dios, Sr. Mosquito, no me deje en manos de
este ser que come tostadas y café en medio de una bacanal. Necesito que
me libere de este escarnio. Quiero vivir, quiero tener una vida gozosa y
que no me pongan tornillos curvos en mis pezuñas.
La
pena es que, por desgracia, como Rey, no puedo ni debo interferir en
las relaciones sentimentales entre mis camaradas y sus potracos, es una
ley que cumplimos en Esparta a raja tabla.
Pues
a pesar del día que era, Charlitán no se dignó a pagar esas copas
esgrimiendo una pobre justificación, si no econtraba tornillos recurvos
para las pezuñas de su rocín, no sería un hombre feliz para los jamases.
Serginho, Manuel y Vicente, miraban anonadados esa escena, sin palabras, compungidos y tristes.
El resto de la jornada fue algo que pasó desapercibido, sol, sol y más sol.
En la font de la Dona Morta, escuchando los chascarrillos de Charlitán...
Ahora
le tocaba a Vicente escuchar los chascarrillos de Charlitán, yo
hábilmente me zafé con la excusa de tomar una instantánea...
Las impresionantes vistas de nuestros dominios vistas desde Sta. Cecilia, donde hacíamos tiempo para replegarnos...
Vicente
a los pies de la Montaña Sagrada, pidiendo clemencia al señor de la
roca por sus arrebatos pedalísticos que le llevaban a romper el pelotón
una vez sí y otra también. Señor, perdónale, él no es consciente de su
potencia sin límite...
Charlitán, saliendo por primera vez de la Posada a ver si corcel se había marchado con otro...
Charlitán, saliendo por segunda vez de la Posada a ver si corcel se había marchado con otro...
Charlitán, saliendo por tercera vez de la Posada a ver si corcel se había marchado con otro...
Charlitán, saliendo por cuarta vez de la Posada a ver si corcel se había marchado con otro...
Charlitán, saliendo por quinta vez de la Posada a ver si corcel se había marchado con otro...
Charlitán, saliendo por sexta vez de la Posada a ver si corcel se había marchado con otro...
Almorzando mientras Carlitán comentaba sus chascarrillos...