Salida de Reina y Rey cuando el ocaso se acerca.
Calor y bochorno nos acompañan.
Cero viento.
Controlando la región.
Todo continua OK.
La ruta y el perfil...
Salida de Reina y Rey cuando el ocaso se acerca.
Calor y bochorno nos acompañan.
Cero viento.
Controlando la región.
Todo continua OK.
La ruta y el perfil...
Tras muchos días de parón forzado por molestias en rodilla derecha, hoy probamos fortuna.
Salida a ritmo muy contenido, tanto que tenía que frenarme a mí mismo para no subir el ritmo.
Buen calentamiento y ruta de montaña con desnivel moderado.
Molestias cero.
Prueba piloto superada.
La ruta y el perfil...
Salíamos Vicente y Mosquito con prudencia por si aparecía la lluvia.
Pero lo que nos apareció no fue la lluvia sino JaviFoxy.
Él subía y nosotros bajábamos.
Como sus rutas no valen na de na, pues decidió vivir una aventura a nuestro lado.
Así es como se nos pegó como las lapas a la piel.
Parece que con su llegada al grupo, el Cenizo, la mala suerte, el gafe, se apoderaron de nuestra aventura.
En el camino notó que su rueda había pinchado, y paramos a comprobarlo.
Más tarde fue mi pastilla de freno trasera que sufrió un contratiempo.
La cambiamos, porque llevamos de todo, pero al parecer la cambiamos mal, porque al poco vuelta a fallar exactamente de la misma manera.
De nuevo la cambiamos, esta vez una que tenía Vicente.
Como la cosa se estaba eternizando, JaviFoxy decidió que ya tenía bastante, y retorno a su territorio con el rabo entre las piernas.
Nosotros proseguimos camino.
Ya de regreso casi a Esparta, de nuevo el gafe de JaviFoxy cayó sobre Mosquito.
En esta ocasión fue un gran agujero en la rueda trasera que le hizo perder gran cantidad de líquido, sin poder casi sellarlo.
Otra parada para inflar la rueda y ya del tirón hasta Esparta.
Sin duda, una ruta pra olvidar.
La ruta y el perfil...
Salíamos hoy con una consigna clara.
No subir mucho de pulso, no apretar, no forzar la máquina.
Vicente impuso la ley nada más comenzar, no estaba para apretones.
Incluso hizo algo fuera de lo lógico, casi paranormal.
Me hizo subir a sus dominios en lugar de bajar él a los mios, algo del todo impensable.
Así que, chino-chano, tranquilamente, parsimoniosamente, siguiendo la consigna del Vice-Almirante Vicente, ascendimos más allá de la Pastora.
Pero de repente, ve unos guerreros acercarse desde el flanco norte, y se le ilumina la lucecilla de Descubridor.
Decide retornar a Esparta por un camino que parecía sonarle de algo, de haberlo cabalgado en el pasado.
Mosquito, poco convencido con el giro inesperado, decide dar un voto de confianza a su gran amigo, y lo sigue hasta los avernos.
Bajamos por laderas imposibles, poco pisadas por los caballos, que ya hacían presagiar algo extraño en el itinerario.
Además, a medida que descendíamos en caída libre, nos acercábamos más y más a Terrasus, tierra enemiga.
Y Mosquito, aquí sí, tuvo que levantar la mano para hacer entrar en razón a Vicente, y retornar el camino andado.
Vicente no convencido del todo, pues querría haber seguido el sendero, dejó que la sabiduría de Mosquito lo embargara y aceptó la tarea de re-andar el camino.
Ese camino de retorno se hizo muy duro.
Las rampas de ascensión que antes bajamos alegres, ahora se convertían en paredes infinitas.
De esta manera, nuestro pulso se aceleró muy por encima de lo deseado por Vicente.
Acabamos sumando desnivel y esfuerzos no previstos para hoy.
Vicente había mostrado sus dos caras, la tímida y la desvergonzada.
La ruta y el perfil...